miércoles, 8 de febrero de 2012

Las educadoras del CF Teen, Cenáculo del Espíritu Santo de Bogotá hicieron una dinámica con los muchachos para que ellos pudieran ver la diferencia de la persona que es llena del Espíritu Santo y la que deja que las cosas de este mundo la dominen.



Material: globos para todos los participantes.


Preparación: antes de entregar los globos a los preadolescentes, haga con una aguja un pequeño agujero en algunos globos, sin que nadie vea, en otros usted puede hacer hasta dos o tres agujeros y en otras no haga nada. De esta manera cuando ellos estén llenando pasará lo siguiente:

• El globo sin agujero se llenará normalmente.

• El globo que tenga un agujero se llenará, pero se va a desinflar.

• El globo que tenga más agujeros, puede hasta no llenarse porque ellos no tendrán fuerza para poder llenar, o puede hasta llenarse, pero se desinflará rápidamente.


Desarrollo: Entregue los globos a todos y pida para que cada uno llene sus globos y espere que todos los inflen, claro que usted verá la diferencia de los que están con los globos sin agujeros.




Cuando todos los inflen pídales que los suelte, de este manera los globos van hacer una trayectoria, algunos irán lejos, otros irán bien alto y luego caerán cerca o lejos de quién lo lanzó, eso no importa.


Conclusión: Aquellos que están llenos del Espíritu Santo, van lejos, ganando almas, reflejando la presencia de Dios en su carácter, en su rostro, siempre está feliz y lo más importante tiene el Espíritu Santo en primer lugar en su vida. Los que están vacios no difunde la palabra de Dios, quieren seguir pero no tiene la fuerza del Espíritu Santo y acaban vaciándose rápidamente, ¿por qué, vaciase rápidamente? Porque sus vidas están llenas de agujeros que impide que Dios entre en su vida y allí permanezca, como la mentira, el odio, la desobediencia, etc. No podemos ser como los globos con agujeros, tenemos que cerrar estos agujeros para que el Espíritu Santo venga llenarnos de su presencia.


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Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. (Lucas 18.16-17)

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